La escena fue tan poderosa que dejó sin palabras a todos los presentes: cardenales y obispos se arrodillaron frente a familias campesinas de Catacaos para pedirles perdón. La Iglesia Católica reconoció públicamente este sábado los daños causados por el Sodalicio de Vida Cristiana a la Comunidad Campesina de Catacaos, en Piura. El acto, organizado con respaldo directo del Vaticano, marcó un antes y un después en la relación entre la Iglesia y los pueblos originarios del Perú.
Durante más de diez años, los comuneros del pueblo Tallán enfrentaron amenazas, denuncias penales y presiones por disputas en torno a sus tierras comunales. El comisario apostólico Jordi Bertomeu, enviado del Vaticano para el proceso de liquidación del Sodalicio, reconoció sin rodeos que la respuesta llegó demasiado tarde. "Tendríamos que haber llegado hace 20 años. Y lo sentimos de verdad. Discúlpenos", declaró ante los comuneros.
La ceremonia también rindió homenaje a Guadalupe Zapata Sosa y Cristino Melchor Flores, dos comuneros fallecidos durante la defensa de sus tierras. Bertomeu compartió además un mensaje que el papa Francisco envió en 2024: "Luchen por sus tierras, estoy con ustedes". Un año después de ese mensaje, el Sodalicio fue suprimido definitivamente el 14 de abril de 2025.
La senadora electa Ruth Luque también tomó la palabra y apuntó directamente al Estado: "Hay una deuda que sigue pendiente con quienes aún enfrentan criminalización, hostigamiento y amenazas". El comisario apostólico afirmó que este acto es solo el comienzo y que el papa León XIV respalda continuar este proceso de reparación con todos los pueblos originarios del Perú. Lo que comenzó como un reclamo de campesinos piuranos se convirtió en un hecho histórico con repercusión internacional.

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