A pesar de los riesgos, siempre fuimos firmes en nuestras decisiones técnicas: “Creación del servicio de protección del cauce de la torrentera desde el sector Urbanización Santa Fe hasta su desembocadura en el río Chili, distrito de Sachaca – provincia de Arequipa – departamento de Arequipa, CUI N° 2494716.”
El funcionario responsable, conocedor de su realidad regional y, más aún, de sus distritos, tiene la obligación de intervenir cuando la vida y el bienestar de las familias están en riesgo. Por ello, era prioritario considerar que la Torrentera de Chullo se viabilice, ya que cada año, durante la época pluviosa, genera inundaciones que han causado pérdidas económicas y materiales en almacenes, viviendas y terrenos de cultivo.
Ante esta situación, y tras un análisis técnico, legal y presupuestal, vi por conveniente la ejecución de este proyecto, que eliminaría el alto riesgo en que se encuentran nuestras familias a la fecha. Sin embargo, me sorprende que hasta el día de hoy no exista avance alguno, pese a que han pasado más de 16 meses desde que fue contemplado en la cartera de inversiones.
No deberíamos estar hablando de tanto sufrimiento de tantas familias, porque antes de ser funcionarios o autoridades debemos ser humanos.
Hoy levanto la voz para exigir acción, porque no podemos seguir indiferentes ante el dolor de muchas familias. La Torrentera Chullo no es solo un problema técnico: es un símbolo de la urgencia de gobernar con humanidad, responsabilidad y compromiso real con quienes más lo necesitan, de manera conjunta entre los entes locales, provinciales, regionales y, de ser el caso, nacionales.

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