El mito de que las personas ingerimos entre 4 y 8 arañas al año mientras dormimos, un rumor que circula desde los años 90, ha sido categóricamente desmentido por la comunidad científica. Expertos en arácnidos y entomólogos han confirmado que no existe ni un solo estudio serio que documente este comportamiento, señalando que las arañas evitan activamente la boca humana debido a las vibraciones, el movimiento y el calor que generamos al respirar.
Las arañas son animales sensibles a las vibraciones y perciben fácilmente la respiración, los ronquidos y los movimientos de una persona dormida, por lo que se alejan de zonas con actividad humana constante. Además, no buscan alimento en la boca humana, ya que su dieta se basa en insectos y no hay beneficio evolutivo alguno en arriesgarse a entrar en un espacio tan peligroso y dinámico.
El origen del mito parece remontarse a un artículo satírico de 1993 que fue malinterpretado y viralizado como un hecho real, siendo desmentido por instituciones como la Universidad de Florida y la Sociedad Entomológica de América. Así que puedes dormir tranquilo: las arañas tienen mejores cosas que hacer que meterse en tu boca.

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